Es posible salir de la crisis

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Por Magda Durán Suárez

Todos conocemos la crisis de una u otra manera y con alguna frecuencia decimos: “Lo que sucede a mi alrededor no es de mi agrado, los otros (familiares, pareja, amigos, colegas, conocidos, vecinos y hasta los que veo por primera vez,…) no son lo que a mí me gustaría que fueran, el trabajo que desempeño no cumple con todas las expectativas, todo es tan difícil que tengo que hacer un esfuerzo gigante para que todo funcione como yo quisiera” y en este punto las situaciones vividas son una verdadera crisis.

Así, la crisis es un continuo donde ocurre lo que “no quiero” y no ocurre lo que “quiero”. Es claro que tenemos el deseo de una realidad diferente y todo de acuerdo a nuestras creencias. Y ahí replicamos: “Todo sería más fácil si todo sucediera como yo lo pienso”. En este punto, la crisis podría convertirse en una forma de vida.

“La crisis es crisis de creencias” como dice Brigitte Champetier (Consteladora familiar). Todos nacemos fusionados con la moral familiar, lo cual dirige todas las acciones y emociones del niño. Iniciamos un largo recorrido de “deberías”, “tienes que” con el que nos rotulamos y rotulamos a los otros y lo otro.

Así, aparece el conflicto ante la dificultad de relacionarse con lo que es diferente a esas creencias. La fidelidad a nuestras creencias nos aleja de los que no las comparten, nos hacen sentir mejor que ellos y en muchos casos los excluimos, queremos que desaparezcan y los despreciamos. En el conflicto hay enfrentamiento, distanciamiento, resentimiento, dolor, frustración y hasta enfermedad.

La crisis, las enfermedades, las situaciones problemáticas tienen la función de mostrar algo que necesita ser tenido en cuenta e integrado y es posible ser comprendidas y resueltas a partir de la propia historia familiar.

Las familias funcionan  como sistemas, así, los anteriores influyen a los posteriores con los patrones de éxitos, fracasos y miedos. Estos patrones siguen pasando de padres a hijos hasta que alguien los pueda reconocer y ordenar.

Un adulto puede reconocer y ordenar cuando: ve e incluye la realidad tal como es, reconoce la imperfección humana, ocupa su lugar, asume lo que le corresponde, y toma y festeja la vida en toda su grandeza.

Ejercicio :

En este punto, te invito a mirar algún evento de tu cotidianidad en el cual sientes que vives la crisis. Puedes mirar a una persona que, por su actitud, sus ideas o su aspecto, quisieras cambiar, retirar de tu vida o con quien es difícil relacionarte. ¿Podrías tomar a esta persona como es, sin querer cambiarla? ¿Podrías renunciar a tratar de mejorarla o inclusive a pensar que debería ser de otra manera? Considera que como es, esa persona está bien imperfecta pero bien.

El trabajo con Constelaciones Familiares te permite configurar tu sistema familiar, mirar la red relacional e identificar el punto donde se generó la situación problemática. Sí es posible salir de la crisis.

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