El éxito de tu hijo en la escuela

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Magda Durán Suárez

Cuando pregunto a los padres por la idea que ellos tienen sobre el éxito de sus hijos en la escuela (llámese jardín, colegio, universidad, institución), recibo múltiples respuestas. Te contaré las que me expresan: me dicen que el éxito es posible cuando los hijos son felices haciendo lo que hacen, que si realizan una buena carrera les proporcionará bienestar económico y personal, que si son buenos (estudiantes,  hijos,  padres, abuelos…)  lo  lograrán, que si consiguen una buena pareja y tienen  una bonita familia, que si son inteligentes y se saben relacionar, que si tienen buenos amigos- valores- principios…  tendrán el éxito tan anhelado.

¿Cuál es tu idea de éxito?

Después de leer,  ¿Sientes en tu cuerpo ese peso abrumador al saber que se necesita “hacer y tener” demasiado para ser exitoso? Y, además, te preguntarás si es posible vivir todas estas expectativas de los padres.  Por un instante, podrías sentir el aire que entra y sale de tu cuerpo, reconocer el movimiento que realizan tus músculos, escuchar el fluir de la sangre que te recorre de extremo a extremo, ver en el espejo la maravilla de tu vida. Sí, tú eres ya un éxito. Eres el éxito de tus padres.

Tu hijo es tu éxito porque un día un paciente espermatozoide estuvo en el lugar y momento precisos para que un óvulo diera paso a la vida y la contuviera. Fue perfecto porque tu hijo está en la vida. De esta manera, él trae una “Biología capaz”, como dice Carles Parellada (Experto pedagogo sistémico español), una estructura interna  con toda la información y los recursos para desarrollar sus competencias que permitirán su crecimiento y aprendizaje. Es posible saber si tu hijo está viviendo su éxito cuando se divierte, comparte y aprende.

Sin embargo, tu hijo puede estar sacrificando su “Biología capaz” y los síntomas son evidentes en todos los ámbitos y fundamentalmente en la escuela: agresividad, apatía, hiperactividad, déficit de atención, inhibición, fracaso, frustración por no ser el “mejor”, dificultades de aprendizaje, deserción, entre otros.

Aquí, te preguntas ¿qué sucede con mi hijo si lo tiene todo o hago el mejor esfuerzo o me sacrifico, qué hice mal?

Recuerda que los seres humanos participamos de diferentes sistemas y el que más nos influye es el sistema familiar. Tu hijo es el producto de dos sistemas familiares: el de su padre y el de su madre y la historia que lleva a todas partes está mediatizada por su contexto familiar. Desde la sistémica, tu hijo (y todos nosotros) vive en una red de relaciones que está en contacto con todo y todos. Por esto, todo lo que sucede en una parte de la red tiene repercusiones en el conjunto de la misma.

Tu  hijo, al igual que todos los hijos, guarda la mayor lealtad a su sistema familiar y sacrifica su “Biología capaz” y su éxito.

¿Podrías reconocer el gran amor de tu hijo y que, por lealtad,  te cuida, te mantiene activo y presente a través de sus propios síntomas?

¿Cuál es la historia que hace que tu hijo exprese el síntoma y no su éxito?

  • ¿Alguna historia o miembro de tu familia se encuentran excluidos?

  • ¿Te has convertido en el mejor amigo de tu hijo y por esto se ha quedado sin padre?

  • ¿Tu hijo se ha convertido en tu confidente?

  • ¿Te es difícil salir de la crisis de la cotidianidad?

– Si es posible entregar a tu hijo la llave de tu propio éxito –

VER Pedagogía Sistémica

VER Sistémica Familiar

VER Constelaciones familiares