Tomar al padre ¿En qué fortalece al hijo?

“Nuestros padres nos dan la vida y son los únicos capaces de hacerlo; otras personas pueden darnos lo que necesitamos aparte de esto”

Bert Hellinger

 

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Por Magda Durán Suárez

¿Cuál es el lugar que ocupas cuando llegas a la vida? 

Cuando el esperma de tu padre y el óvulo de tu madre se encontraron, hicieron posible tu existencia. Llegas a la vida como hijo y este es el primer lugar que ocupas en tu sistema familiar. Luego, posiblemente, ocuparás otros lugares como el de hermano, tío, padre, abuelo…

¿Qué hace que una persona no pueda tomar al padre?

En la relación de pareja, hay desacuerdos y situaciones no resueltas en las que los niños se ven involucrados.  En ocasiones, la mujer descalifica al padre y a los hombres frente a sus hijos. En otras, las madres hablan a sus hijos sobre lo que ha hecho su padre: se ha ido, tiene otra pareja, incumple con los acuerdos de manutención o presencia, hablan de sus adicciones, de sus intimidades y hasta buscan consuelo en sus hijos o los convierten en sus confidentes.

La madre hace circular estas historias (de manera tácita o explícita) que llevan al dolor y al resentimiento del hijo. De esta manera, niegan el permiso a su hijo para tomar al padre. Se escucha decir a una madre: “De tu padre no hay nada bueno, lo desprecio y… a ti te amo”. Esta información que recibe un hijo es contradictoria: ¿Cómo puede, mi madre, odiar o despreciar a mi padre y a la vez amarme, si yo soy mi padre?

“El Padre es la fuerza decisiva. El lugar del padre, del hombre, amado y reconocido por la mujer, es un lugar que sirve al amor, a la familia, a la vida. Así los hijos también lo pueden mirar y tomar. Así también los hijos pueden tomar del padre, del hombre, la fuerza para salir hacia la vida, salir al mundo y tomarlo todo” 

Bert Hellinger

¿Qué situaciones vive un hijo cuando no puede tomar al padre?

Es posible que un hijo que no puede tomar al padre presente dificultades para elegir, mantenerse y finalizar una carrera. En general, se le dificulta tomar decisiones frente a diferentes situaciones de la vida, adelantar sus proyectos y sostenerlos. En el tema de autoridad, difícilmente puede reconocerla en sus propios padres, maestros, jefes y, a su vez, ejercer su propia autoridad. Muestra falta de fuerza para asumir lo que le corresponde. Algunas veces, el hijo se siente vacío, lo cual podría manifestarse en depresión. Se conocen casos de adicciones, en las que se viven por un hijo en lealtad a los hombres despreciados del sistema familiar.

Hay personas que toman más de la mitad de su vida para reconocer el vínculo con su propio padre y mientras tanto se sienten inadecuados.

¿Qué puede asumir la madre para que sus hijos (pequeños) puedan tomar al padre?

La madre reconoce que ella eligió al padre de su hijo para darle la vida. Aunque a la madre le gustaría que su hijo lo hiciera como ella, esta asiente si el hijo lo hace como su padre y lo considera como una posibilidad válida.

¿Qué puede hacer un adulto para tomar al padre?

El vínculo con nuestra madre nos hace leales a ella fundamentalmente y como niños prevalece esta lealtad. Ahora como adulto, ves todas las situaciones problemáticas que has vivido a partir de estas dinámicas, hacia lo masculino,  de tu sistema familiar. Ahora, decides si lo sigues haciendo igual o diferente aunque esto implique ser desleal a mamá.

Realiza el siguiente ejercicio y percibe lo que sucede en tu cuerpo (sensaciones) a medida que lo haces.

Ejercicio para tomar al padre

Ubícate en un espacio cómodo, lee el texto e identifica las sensaciones que surgen.

Padre, agradezco  la vida que viene de ti (aunque no te conozca).

Te tomo y te reconozco y nada tiene que ver con que lo merezcas o no,

ni con lo bueno o lo malo que considero tu vida,

ni con lo adecuado o inadecuado,

ni con lo mucho o poco que recibí,

no tengo nada que reprocharte ni exigirte.

Ocupo mi lugar de hijo y tienes el lugar como mi padre.

Tu eres el grande y yo soy el pequeño.

Padre, incluyo toda tu historia y la fuerza de lo masculino que me  viene de tu sistema familiar.

Reconozco que yo “soy mi padre”, que te llevo puesto.

Lo que está en ti, está en mí.

Te tomo tal como eres.

Agradezco a mi madre por haberte escogido para darme la vida.

Dejo la relación que tuviste con ella como un asunto de ustedes.

Reconozco que no hay nada que yo pueda hacer para cambiar lo que sucedió.

Padre, lo tomé todo de ti y ahora elijo hacer algo nuevo, aprovecho mi vida para tu alegría, en tu memoria y en honor a esa vida que recibí.

 “Tomar al padre nos abre a la fuerza de la realización profesional”

Brigitte Champetier de Ribes

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